Ulpiano Checa

 

 

 

 

 


HIJOS ILUSTRES - ULPIANO CHECA


El 3 de abril de 1860 nació en esta villa de Colmenar de Oreja en la casa número cinco de la calle de las Damas, a la que años más tarde se le daría su nombre Don Ulpiano Fernández-Checa y Saiz, conocido en el mundo del arte como ULPIANO CHECA y murió en Dax (Francia) el 5 de enero de 1916. Por expreso deseo del pintor sus restos fueron trasladados a Colmenar de Oreja, donde fue sepultado el día 20.

Sus padres, Felipe y Eustaquia, tenían cantera propia y alguna que otra hacienda, lo que les permitió vestir y dar de comer decentemente a el y a sus cuatro hermanos, (Santos, Victoria, Purificación y Santiago), aprendió las primeras letras bajo la dirección del digno maestro de esta localidad, don Carlos Pulido Casero, quien le reprendía en muchas ocasiones, porque en vez de las prácticas de escritura se entretenía en dibujar a lápiz cualquier objeto que le llamara su atención.

Sus bolsillos eran un arsenal de lápices, difuminos y demás utensilios de dibujo.

En las horas de recreo, y cuando los demás niños se entretenían es sus juegos infantiles, Checa, en lugar apartado, se dedicaba, con toda la expansión de su firme voluntad, a hacer copias de los principales edificios de la villa y paisajes de los alrededores. A los once años de edad pasó a servir una de las plazas de acólito en esta parroquia y, después de las ocupaciones que su cargo le exigía, copiaba al carbón los retablos e imágenes que diseñara Jorge Manuel, el hijo del Greco, y que habían sido pintados por el gran pintor de Colmenar de Oreja Francisco López, discípulo de Bartolomé Carducho, que llegó a ser pintor del Rey en el año 1603. Y en la pared de detrás del altar, había unos murales, también magníficos que, o bien eran obra de López, o bien lo eran de Isidoro Arredondo, el otro gran pintor de Colmenar, discípulo de Francisco Rici y también pintor del Rey a partir de 1685. (De estos murales no quedaba ningún vestigio hasta que en las obras de restauración llevadas a cabo en el año 2006, los albañiles que picaban la pared para sanear las humedades, las descubrieron, en un perfecto estado)

En 1873 un industrial de Madrid llega a Colmenar y conoce a Ulpiano y con el permiso de sus padres, traslada a este a Madrid, ingresando lo en la Escuela de Artes y Oficios. Después de la mano de don José Ballester García, ingresó en la Academia de San Fernando, donde logró su primer premio, del Ministerio de Fomento en la Sección de Historia, por un gran trabajo en perspectiva. Terminados sus estudios, logró una plaza de pensionado para estudiar en Roma, donde termino de perfeccionar, su depurada y excepcionales maneras de pintar. Desde allí envió a la Exposición Nacional de Bellas Artes celebrada en Madrid en el año 1887 su famoso lienzo “La invasión de los bárbaros” , que obtuvo primera medalla de oro y le consagró de un golpe como genial pintor.

Entre 1884 y 1888 vivió en Roma, donde recreó escenas de la vida durante el Imperio, con sus circos, carreras de cuadrigas y batallas. De su estancia en Italia destaca La naumaquia donde plasmó la Roma Imperial detrás de un violento combate naval. Tras su paso por el país trasalpino, Checa se trasladó a París, donde expuso con regularidad en el prestigioso Salón de París. Allí conoció a Matilde Chaye Courtez, una argentina nacida en Córdoba, que se convertiría en su esposa y madre de sus cuatro hijos. A finales del siglo XIX, Checa inició sus visitas a Argentina, país que marcaría gran parte de su trayectoria y producción. En 1891 el Gobierno español lo nombra Caballero de la Orden de Carlos III y en 1894 Francia le otorga el título de Caballero de la Legión de Honor. En 1906 visitó por última vez la capital andina, donde posaron para el pintor las personalidades más influyentes del país. Checa pintó muchas de sus grandes obras en Argentina, entre ellas un retrato ecuestre del ex presidente Bartolomé Mitre (1821-1906) y el óleo Carrera de carros romanos, expuesto en la Casa Rosada de Buenos Aires.

Ni el atrayente Paris de la "bella época" ni la embriaguez de los triunfos alteraron en nada su acentuado amor por España y su pueblo natal, al que acudía a menudo para estar con la familia, amigos y paisanos para gozar a sus anchas de la luz , del aire que le vio nacer y de sus costumbres y cuchipandas , y al propio tiempo ir dejando el rastro de su arte en los dos enormes murales a ambos lados del presbiterio de la iglesia parroquial

"La Anunciación" , "La presentación" y otro más a la derecha del desaparecido coro "San Cristóbal", pintados durante sus estancias en Colmenar los años 1897 y 1901; entrañable cariño que, cuando en 1916 se le escapaba la vida, culminó en su postrer mandato de que sus restos mortales vinieran a descansar a su pueblo, decisión que respetaría al cabo del tiempo, su esposa doña Matilde.

La predicción pictórica de Ulpiano Checa es muy diversa, puesto que pintó en los géneros más variados: paisajes, retratos, interiores, cuadros de historia y de género, ilustraciones, gravados, mereciendo su obra algunos juicios de crítica general como estos: "Pocos émulos ha tenido en el arte de expresar los movimientos del caballo, objeto de su observación acertada". "Pintor y colorista su arte era, a un tiempo clásico e impresionista, dentro de una nota muy personal". "Fue pintor del movimiento en su fugacidad, del aire libre, del sol, de la luz y de la vida". "La marcha es ágil, jugosa y espontánea". "Unas veces es en la naturaleza, incansablemente observada, y con la que está en incesante comunión, donde él encuentra la verdad de sus motivos, interpretándola con sentida poesía, y otras veces, deja rienda suelta y crea obras maestras.

Contemporáneo de Sorolla , Fortuny y Moreno Carbonero, la pintura de Ulpiano Checa aportó una visión tan expresiva de la Roma de los césares que estas imágenes sirvieron como modelo 50 años después para muchas de las grandes superproducciones de Hollywood.

Las escenografías, vestuarios y personajes de películas como ‘Ben-Hur’, ‘Quo Vadis’, ‘Espartaco’ y la más reciente ‘Gladiador’, están inspirados en los óleos, acuarelas y dibujos de Checa hasta en sus más mínimos detalles.

El tratado "Spanish Master Drawing (1500-1900)", publicado recientemente por el Museum Boijmans Van Neuningen, de Rotterdam, lo coloca, Junto a Goya y Picasso, entre los cinco grandes maestros del dibujo español en ese período de 500 años.